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[Argentina] La maldición Bonaerense

Los comicios legislativos a llevarse a cabo en “dos vueltas” –primarias y elecciones generales- durante el presente año adquieren especial importancia por diferentes motivos; el principal, su condición de escrutinio previo a las elecciones presidenciales del año 2019.

Adquiere especial importancia en este contexto la elección en la provincia de Buenos Aires, dado que este distrito representa el cuarenta por ciento por padrón electoral nacional, por lo tanto su resultado adquiere especial relevancia en términos simbólicos y políticos.

Y es precisamente en estas circunstancias donde resurge con especial interés reflexionar sobre la idea/mito de la “maldición bonaerense” ¿En qué consiste? Básicamente en la imposibilidad de alcanzar la titularidad del poder ejecutivo nacional por parte del Jefe de Estado provincial. Veamos que ha sucedido a lo largo de estos 34 años de democracia en el principal distrito electoral del país.

De los siete gobernadores electos del principal estado argentino en 9 elecciones llevadas a cabo a lo largo de 34 años de democracia, tres de ellos fueron reelectos como jefes del poder ejecutivo provincial, dos de ellos candidatos a presidente y ninguno de ellos pudo acceder a la primera magistratura de la nación en comicios competitivos. Testimonio de ello han sido los casos de Alejandro Armendáriz (1983-1987), Antonio Cafiero (1987-1991), Carlos Ruckauf (1999-2001), Felipe Solá (2001-2007) y Daniel Scioli (2017-2015). En el caso de Eduardo Duhalde (1991-1999), el mismo ha sido electo por la Asamblea Legislativa para finalizar el mandato de Fernando De La Rúa en medio de la crisis del año 2001. La actual gobernadora María Eugenia Vidal (2015-2019) se encuentra en ejercicio del cargo, por lo tanto no se encuentra todavía comprendida dentro de los alcances de la “maldición”.

Tenemos “maldición bonaerense” hacia arriba pero también hacia abajo; la provincia de Buenos Aires (PBA), como sostiene el colega Andrés Malamud, no elige presidentes, pero además limita las posibilidades de los intendentes de los diferentes distritos de acceder a la primera magistratura provincial.

En los últimos 34 años solo Eduardo Duhalde, quien gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1991 y 1999, ha tenido experiencia previa en el ámbito comunal habiendo sido intendente del municipio de Lomas de Zamora entre 1983 y 1987. Alejandro Armendáriz (1983-1987) había sido concejal en el municipio de Saladillo en dos oportunidades en 1954 y 1963-65; Antonio Cafiero (1987-1991), dirigente de larga trayectoria en el peronismo, nunca había ocupado cargos a nivel comunal, Carlos Ruckauf (1999-2001), hasta su elección como gobernador, había desarrollado su carrera política en la ciudad de Buenos Aires, Felipe Sola (2001-2007) no ha tenido experiencia en el ámbito comunal como tampoco su sucesor Daniel Scioli (2007-2015) ni la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal cuyo antecedente más inmediato ha sido ocupar el cargo de vicejefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Podremos recordar entre otros infructuosos intentos de acceso a la primera magistratura bonaerense, aquellos de Herminio Iglesias, ex intendente del municipio de Avellaneda-provincia de Buenos Aires entre 1973 y 1976, en las elecciones del año 1983 y los más recientes de Aníbal Fernández, ex intendente del municipio de Quilmes entre 1995 y 1999, y Jaime Linares, ex intendente de la ciudad de Bahía Blanca desde 1991 a 2003 durante tres períodos consecutivos.

Ampliando nuestro horizonte de investigación, podemos observar que sobre un total de 18 gobernadores de la PBA electos entre 1916 y 2017, solo tres de ellos acreditan experiencia comunal previa como edil municipal – Luis Monteverde, Valentín Vergara y Alejandro Armendáriz- y tres de ellos ocuparon la titularidad del poder ejecutivo a nivel local –Luis Monteverde, Valentín Vergara y el mencionado Eduardo Duhalde-.

Conclusión 1: Ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires ha logrado acceder, por medio de la competencia electoral, a la primera magistratura de la Nación.

Conclusión 2: El que nace para intendente en la provincia de Buenos Aires nunca (o casi nunca) llega a gobernador del distrito.

Definimos como Regla todo orden y concierto invariable que guardan las cosas naturales.

¿Será este orden y concierto invariable el que rige la dinámica política de la provincia de Buenos Aires?

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Santiago Leiras

Politólogo UBA. Doctor en América Latína Instituto Ortega y Gasset

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