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[Cuba] Las elecciones en la “democracia total” cubana.

Los sistemas electorales marcan las fronteras entre representantes y representados. En las democracias competitivas la frontera es cercana, por momentos difusa, y esto es bueno dado que todo ciudadano está en condiciones de elegir, pero por sobre todas las cosas de ser elegido. Pasar de una condición a otra es lo normal. Ahora bien, los regímenes autoritarios también tienen sistemas electorales y hacen por lo tanto elecciones. Sin embargo, aquí la frontera se transforma en un muro infranqueable compuesto por pesadas placas de abusos estatales, represión, persecuciones políticas y limitaciones normativas e institucionales.

Las elecciones de Cuba previstas para este año vienen sin sorpresa en los resultados y sin sorpresa en cuanto a la presunción de que el gobierno incumpliría con su propia ley electoral de 1992. En estas elecciones restrictivas se definirá la sucesión de Raúl Castro a principios del año que viene.

En las democracias competitivas la ciudadanía tiene un papel destacado en la elaboración de la normativa electoral que serán en definitiva las reglas del juego. Cuando hay elecciones libres se torna esto un proceso legítimo, pero también virtuoso. Los representantes son los ciudadanos. Por el contrario, en regímenes autoritarios el círculo es vicioso. Las reglas de juego las definen esos representantes que se hacen elegir a partir de restricciones a los derechos políticos de la mayoría.

Las últimas elecciones para gobernadores en Venezuela nos permiten dar cuenta de cómo la ingeniería electoral puede hacer de una minoría, una mayoría. En Cuba, por su parte, una maquinaria aceitada hace que realiza elecciones que, según la titular de la Comisión Nacional Electoral, Alina Balseiro, representan una genuina “una democracia total”. Dice esto para no reconocer que se trata en realidad de un secuestro formidable de la voluntad general. Total y totalitarismo forman parte de un mismo entramado discursivo.

En este proceso electoral prolongado cada etapa se encarga de absorberle a los electores una parte de su soberanía o de su capacidad de elegir. Al llegar a la última etapa, a la coronación del Jefe de Estado, de ciudadanía no queda nada. En su lugar hay un Leviatán omnipresente.

A diferencia de la última elección realizada en 2015 esta vez las fuerzas de seguridad cubanas se encargaron de que no se filtrara ningún dirigente opositor en las asambleas municipales, instancia en donde comienza este proceso de transferencia de derechos. Como en la película Minority Report, las fuerzas del “pre crimen” detuvieron de modo anticipado a las personas que tenían intenciones de postular por fuera del partido comunista; un crimen imperdonable para un régimen de partido único.

Por lo tanto, el único instante en el que mínimamente se podría filtra un halo democrático se cerró para siempre. El funcionariato socialista bajó al territorio para “pre seleccionar” a los 12.515 vecinos que serán elegidos en las 168 Asambleas Municipales que se distribuyen en todo el territorio de este país. Con las detenciones preventivas de pre candidatos se pudo evitar lo ocurrido en las últimas elecciones cuando en el marco de las 46 mil asambleas de postulación se le “filtraron” a ese eficiente panóptico insular cinco vecinos que no comulgaban con el Régimen.

Esta vez, ninguno de los cien cubanos opositores y disidentes que quisieron nominarse como candidatos independientes, muchos de ellos pertenecientes a diferentes plataformas como Iniciativa #Otro18 y Candidatos por el Cambio (CxC), lograron su cometido.

Superada esta etapa de nominaciones vendrán las elecciones de delegados a las Asambleas Provinciales y de la mitad de los diputados de la Asamblea Nacional, la otra mitad la selecciona directamente el Consejo de Estado, una singularidad de la “democracia total” cubana. Lo que resulte de todo esto devendrá en la nueva composición del Consejo de Estado que deberá elegir a su vez al nuevo presidente o Jefe de Estado.

A fines de octubre estaban previstas las elecciones, pero el huracán Irma postergó el cronograma electoral.

Por su parte, la Comisión Cubana de Defensa Electoral denunció de modo detallado las violaciones a la ley Electoral en Cuba. El régimen se encuentra en una situación tan delicada que no puede ni cumplir con la norma sancionada por ellos mismos.

Las elecciones cubanas son un decálogo de abusos institucionales que nada tiene que ver con lo estipulado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y toda la legislación internacional sobre los derechos de participación y representación. Sin embargo, y sin ponerse colorados, a esto lo denominan “democracia total”.

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