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Elecciones en dictadura: Política y elecciones en el mundo militar

Por estos días, en Venezuela continúa desarrollándose la historia de una dictadura a la que el hemisferio occidental busca aislar peligrosamente. Cada año que pasa resulta más difícil diferenciar a la élite política de la militar, y la imposibilidad de un diálogo creíble, junto a una incoherencia fruto de la desunión del liderazgo, ha hecho de la oposición venezolana un actor fragmentado, sin una narrativa coherente o una estrategia única a nivel interno e internacional. La candidatura de Herni Falcón a las elecciones convocadas por el ente constituyente que funciona desde un salón protocolar del Palacio Legislativo tiene a todos preguntándose lo mismo: ¿qué cree Falcón y su entorno que sucederá el próximo 20 de mayo?

Es evidente que a pesar de la seguridad con la que el candidato firmó el acuerdo con el régimen de “condiciones electorales”, estas elecciones carecen de todo tipo de salvaguardas democráticas:

  1. El “Smartmaticgate”. La empresa que proveía la plataforma tecnológica para procesos electorales organizados por el Consejo Nacional Electoral develó la monumental manipulación de resultados[1] al final de un fraudulento remedo de elecciones para instalar un superpoder constituyente al que todas las ramas del Estado se deben someter. La consulta popular no vinculante organizada por la Asamblea Nacional en Venezuela y en el extranjero arrojó números de participación superiores a los 7 millones y medio de electores que el régimen intentó emular a través de una alteración sin precedentes de los resultados.
  2. Antes y después de las elecciones parlamentarias 2015. La oposición política se dio cuenta de que no está apta para el juego que propone el régimen. La cantidad de irregularidades que se presentaron en las elecciones regionales de octubre de 2017 superaron las expectativas con creces y las estrategias que habían servido para revertir el ventajismo en las parlamentarias de 2015 y comicios anteriores quedaron obsoletas. Esto no fue ninguna sorpresa después de lo sucedido en el fraude constituyente.
  3. El perfeccionamiento del control social. El chavismo percibe este tipo de “procesos electorales” como ejercicios propicios para perfeccionar la nueva naturaleza de la “democracia participativa y protagónica”, de la que se valen para afinar el control social y de alguna manera legalizar a lo interno su permanencia en el poder:

  1. El Carnet de la Patria. Mecanismo para regular la entrega cajas de alimentos conocidas como CLAP. El Consejo Nacional Electoral aprobó su utilización para ejercer el voto, en sustitución de la Cédula de Identidad.
  2. El Carrusel Electoral[2]. El carnet ahora se exige en puntos rojos de control tras la implementación del llamado “carrusel electoral”. El votante debe hacer “check-in” en el punto rojo con su carnet de la patria donde se le otorga un comprobante de votación del elector que le precedió, luego asiste a votar identificándose con este documento, deposita el comprobante proporcionado y debe conservar el que emitió la máquina para volver al punto rojo y probar que emitió su voto por la opción “correcta”. El proceso se repite hasta el final de la jornada, cuando todos los comprobantes se encontrarán en la caja.

  1. Ventajismo tradicional. Concentración mediática (prensa, radio y televisión), censura y autocensura de los medios privados restantes, uso indiscriminado de recursos del Estado para propaganda política, control sobre 4 de los 5 Rectores del CNE, etc. Sin contar que, para el Registro Electoral a utilizarse en mayo, 870.648 electores cambiaron su centro de votación: 189.262 lo hicieron hacia centros donde suele ganar la oposición, mientras que 531.337 decidieron cambiarse a centros de votación que el chavismo dominó en las elecciones regionales de 2017 y donde mejor funciona la estructura de control social en vías de desarrollo (centros que cuentan con una o dos mesas, o funcionan en sedes de programas sociales)[3].

Claramente, ya no se puede hablar de elecciones libres y transparentes en Venezuela. En vista de todo esto y con respecto a la candidatura de Falcón, me gustaría quedarme con la rápida conclusión a la que todos llegamos cuando se oficializó la intención del ex gobernador del estado Lara, entidad de la que soy oriundo, y es aquella que expone que Falcón siguió siendo chavista a pesar de su rompimiento con el gobierno de Chávez en el año 2010, y que ahora no le importa servir como instrumento funcional de la convalidación de un fraude monumental, que busca (nada más y nada menos) barrer debajo de la alfombra a la salida electoral a la crisis y extender “legalmente” 6 años más la vida del castro-chavismo en Venezuela. Sin embargo, algo me dice que Falcón sabe algo que los mortales ciudadanos venezolanos, y hasta una buena parte de la élite política del país desconocemos.

Es claro, diáfano y traslúcido, sobre todo después de las características de los numerosos diálogos fallidos y de las protestas de 2017, que la negociación para una transición ordenada en Venezuela toma lugar fuera del alcance de todos nosotros. Por encima de la élite política, la sociedad civil organizada y los remanentes del poder económico privado, se llevan a cabo cónclaves entre personajes clave de una organización criminal que tiene secuestrado al Estado venezolano. El reacomodo de altos cargos políticos; la cacería de brujas extrajudicial que lleva adelante el fiscal constituyente para distribuir mejor el control del régimen en las alturas de la gerencia de PDVSA, todo bajo el pretexto de la lucha contra la corrupción; las recientes detenciones de altos mandos militares; y la separación de importantes funcionarios del régimen como Miguel Rodríguez Torres, Rafael Ramírez y la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, delatan el mar de fondo que sacude los cimientos alguna vez sólidos de la mal llamada Revolución Bolivariana.

Henri Falcón no es un extraño para ninguno de estos personajes ni mucho menos ajeno al mundo militar. Aunque no egresó de la Academia Militar de Venezuela (y por lo tanto, no forma parte de ninguna promoción militar) sirvió durante 13 años en las Fuerzas Armadas hasta que pasó a retiro. Se graduó de abogado egresado de la Universidad Santa María (1988), vistiéndose de civil y adentrándose en el mundo político. Aunque no forma parte del grupo del 4F (golpe que 1992), si ayudó a fundar el movimiento MBR-200, precursor del Movimiento V República (MVR) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Fue constituyente en 1999, ayudando a redactar una Constitución a la que opositores y chavistas llaman “la mejor del mundo”, pero que padece de graves lagunas legales y es de corte híper presidencialista, sobre todo en comparación con su predecesora, la “moribunda” Constitución de 1961.

Como alcalde de Iribarren (Barquisimeto) entre los años 2000 y 2008 por el MVR, le hizo la vida imposible a organizaciones de la sociedad civil como Súmate, acosando permanente e intensamente las actividades de la organización, cuando se buscaba lograr la convocatoria del Referendo Revocatorio de 2004. A mitad de su primer mandato como Gobernador del estado Lara es que decide renunciar al PSUV y unirse al partido Patria Para Todos (PPT), donde ya Ismael García marcaba distancia del chavismo desde la Asamblea Nacional. Cuando el chavismo secuestró institucionalmente ese partido, se fundó Avanzada Progresista, donde también hace vida el periodista Vladimir Villegas, hermano del Ministro Ernesto Villegas, el Joseph Goebbels del castro-chavismo en Venezuela.

Evidentemente, la posibilidad de que Falcón pueda liderar una transición ordenada depende exclusivamente de que el alto mando militar, que se ha hecho con casi la mitad de las gobernaciones, más de una tercera parte de los puestos del gabinete ejecutivo y extiende cada vez más su control sobre empresas estatales y privadas clave (incluyendo a la industria petrolera), se ponga de acuerdo y coincida en que Falcón es el mejor candidato para llevar a cabo algún trueque al estilo chileno: perdón para los violadores de DDHH y los corruptos, a cambio de una cesión progresiva del control del Estado en la que permanezcan funcionarios del régimen actual. Tal vez las declaraciones de Eduardo Semtei (AP), miembro del comando de campaña de Falcón, afirmando que Padrino López podría seguir siendo Ministro de Defensa “si garantizara la paz”[4], son un guiño en esa dirección.

¿Tiene razones Falcón para creer que esto es una posibilidad? Dados sus antecedentes, ¿con quienes en el ejército y el régimen mantiene contacto el candidato? Seguramente, habrá facciones del chavismo a las que no les resulte atractiva la opción que este parece proponer de manera implícita, pero las incesantes acciones de buena parte de los países del hemisferio occidental para lograr la vuelta a la democracia en Venezuela que incluyen sanciones morales y financieras contra altos cargos del régimen podrían obligar a algunos actores racionales a considerar seriamente salidas de este tipo. Los recientes “movimientos telúricos” en las Fuerzas Armadas, así denominados por Rocío San Miguel[5], podrían crear ventanas relevantes de oportunidad. En todo caso, las negociaciones están tomando lugar en la estratósfera de la mafia chavista, escenario que nos reduce a espectadores.

 

[1] “Smartmatic, la empresa a cargo del sistema de votación en Venezuela, denuncia “manipulación” en la elección de la Constituyente y el CNE lo niega”. BBC (2017). Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40804551

[2]El ‘carrusel’ del PSUV: estocada final al voto secreto”. El Estímulo (2017). Fuente: http://elestimulo.com/climax/el-carrusel-del-psuv-estocada-final-al-voto-secreto/

[3] “¿Qué ocurre con el Registro Electoral?”, Eugenio Martínez. Prodavinci (2018) https://prodavinci.com/que-ocurre-con-el-registro-electoral/

[4] “Semtei: Si Padrino garantiza la paz, puede ser ministro de la Defensa de Falcón”. Diario Tal Cual Digital (2018). Fuente: http://talcualdigital.com/index.php/2018/03/11/29172/

[5] “Detenciones, acusaciones de ‘traición y rebelión’ y conspiraciones: ¿qué está pasando en el Ejército de Venezuela?”. BBC (2018). Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43495266

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Eduardo Alberto Repilloza Fernandez

Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas. UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA

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