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Entrevista a Juan Solís Delgadillo: “Las candidaturas independientes en México tienen umbrales muy altos”

Juan Solís Delgadillo es profesor investigador en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México). Doctor y Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca (España). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt (México) y del Consejo de  Redacción de la  Revista Mexicana de Análisis Político y Políticas Públicas. Obtuvo el Premio Guillermo O´Donnell 2013 a la mejor tesis doctoral, otorgado por la Asociación Americana de Ciencias Políticas.

En el marco de las elecciones generales en México que se celebrarán este año, aprovechamos para hablar con Solís Delgadillo sobre su libro sobre candidaturas independientes y cuál es su perspectiva sobre esta forma de postulación para los comicios venideros. A continuación sus impresiones:

  1. En su libro “Las candidaturas independientes en México: una nueva vía para el reciclaje político”, se menciona a estas como una figura política electoral que “vienen a refrescar” el sistema mexicano ante la “insatisfacción y desconfianza” de la población hacia los grandes partidos. A propósito de estas afirmaciones, ¿cree usted que las elecciones de 2018 sirvan como base a partir de la cual se genere una política estatal destinada a facilitar las candidaturas independientes?

No percibo que ni este proceso electoral, ni siquiera el anterior en el que fue la primera experiencia con las candidaturas independientes, esté destinado a facilitar el transitar de estas  candidaturas. En el sentido que la evidencia empírica muestra que son políticos profesionales, con trayectoria, los que se benefician de esta figura política. Los ciudadanos sin ninguna afiliación partidista tienen muchas dificultades para encontrar un espacio en estas listas; la evidencia nos arroja que suelen ser hombres maduros, es decir mayores de 40 años de edad, que contienden en distritos urbanos, territorialmente pequeños y densamente poblados, los que tienen mayores posibilidades de éxito para conseguir la nominación, y eso no es suficiente incluso para ganar en un distrito. La experiencia en el 2015 nos dice que, de 22 candidatos que lograron la nominación para las diputaciones generales, solamente uno llego a recibir el escaño tomando como referencia que se trata del hijo de un político cuya trayectoria y legado tiene un impacto incluso a nivel nacional.

  1. ¿Piensa usted que el sistema electoral mexicano y sus actuales estatutos están diseñado para influir en el electorado en beneficio de los candidatos partidarios?

Sí, una de las características que distinguen al sistema de partidos en México en cuanto a su andamiaje institucional es una fuerte tendencia hacia la institucionalización y que sean precisamente los partidos políticos los vehículos que canalicen los intereses de los votantes para ser representados en las distintas cámaras legislativas y en los puestos ejecutivos. En ese sentido es un camino muy azaroso el que tienen que transitar estas nuevas candidaturas independientes que, de algún modo, son una concesión que hace la clase política hacia un reclamo que tiene la sociedad, pero a la cual se le ponen umbrales muy elevados, como si se tratara de ofrecer un dulce pero luego ponerlo demasiado alto para que nadie lo pueda conseguir.

  1. ¿Cuáles son (o deberían ser) las políticas implementadas por el Estado Mexicano (Congreso, INE, TEPJF) para darle justa cabida a las figuras independientes en un espectro dominado por los partidos políticos tradicionales?

Más que darle cabida a las candidaturas independientes, tendríamos que pensar en fortalecer el sistema de representación en México con reformas de otro calado. Yo creo que el tema de las candidaturas independientes parte de un falso debate en el cual se establece que los ciudadanos sin afiliación partidista son buenos, virtuosos, frente a los militantes de un partido político, políticos profesionales, que se consideran los malos de una película, y ese es un falso debate porque hay que tomar en cuenta que si hay una deficiente representación política de los intereses de la gente, ello se debe en buena medida a que los políticos son el reflejo de una sociedad que es así, con todas sus virtudes pero también con todos sus defectos. Al atribuir exclusivamente el fenómeno de la corrupción a la clase política, se está omitiendo que esto es una práctica prácticamente generalizada en la sociedad mexicana. Entonces yo partiría de la idea de que se tendría que eliminar ese falso debate, porque además es  un debate que solamente está pensando en el proceso electoral, en el momento electoral y está pasando por alto el hecho de que después de las elecciones hay vida y es la vida de las instituciones la que tiene que garantizar la gobernabilidad. Las candidaturas independientes en ese sentido pueden ser  muy peligrosas para garantizar la gobernabilidad del estado mexicano, en el caso de que, triunfando masivamente, generarían una enorme fragmentación en el congreso, o bien, tener gobernadores a nivel subnacional, como en el caso de Nuevo León que, llegando a través de esta vía,  no tienen escudos legislativos que les permitan tramitar sus agenda de manera exitosa, salvo que no sea través de la negociación con los partidos políticos que tienen la sartén por el mango.

  1. Usted asegura en su libro que en el año 2015 el porcentaje global de los 300 distritos en los que existieron candidaturas independientes fue apenas de 6,66% y que en las elecciones de diputados estos ocupaban el 0,48% del total de inscritos (4496). ¿A qué se debe esta cifra tan minúscula? ¿Se ha registrado un amento en la participación de los independientes comicios actuales?

El hecho de que existieran en el 2015 tan pocas aspirantes para conseguir una candidatura independiente muy probablemente se deba al hecho de que la legislación que las puso en marcha y las hizo vigentes era muy joven y también hubo poca difusión al respecto. Ahora bien, también obedece a que, al tratarse de una elección intermedia, los niveles de participación y de interés, suele ser menor que cuando ocurre una elección presidencial, que es el caso en el cual estamos inmersos actualmente. Eso ha concitado mucho mayor interés y también derivado que las entidades electorales como el INE, como los organismos electorales a nivel estatal han adquirido un mayor conocimiento sobre esto, han tenido una curva de aprendizaje, y han facilitado la difusión para que estas candidaturas sean más conocidas entre la gente. Esto ha derivado en que un mayor número de ciudadanos se hayan interesado por esta figura. No obstante, según los datos que tiene el INE y muchos de los organismos locales, la participación para activar este tipo de candidaturas sigue siendo baja, aunque mayor a la que se registró en el año 2015.

  1. ¿Cree usted que la instrumentación de la aplicación móvil dispuesta por el INE para que los candidatos independientes recolectaran apoyos ha servido para democratizar los procesos de participación electoral? ¿De qué manera cree usted que ha beneficiado o perjudicado esta aplicación a los no partidarios?

Yo creo que la instrumentación de la aplicación del Instituto Nacional Electoral es consecuencia precisamente del aprendizaje de la elección del año 2015 y sobretodo también porque en México, como en muchos países de la región, hay particular sensibilidad en cuanto al tema de la protección de los datos personales, y ese es el motivo por el cual la autoridad electoral se ha dado a la tarea de generar una aplicación que, en principio, resguarde de una manera mucho más segura, los datos de personas que de buena fe otorgan su firma a personajes que aspiran a una candidatura independiente. No obstante, es importante hacer notar que eso no ocurre en los estados de la República en dónde quienes aspiran a conseguir una nominación como candidatos independientes lo tienen que hacer a través de cedulas físicas, sacar fotocopias, etc., para posteriormente entregarlas a los institutos electorales de los respectivos estados de la República, para que, a su vez, estos las envíen al Instituto Nacional Electoral para validarlas.

  1. ¿Considera que existe un interés por parte del Estado mexicano en promover las candidaturas independientes como forma de quebrar el estatus quo electoral dominado por los partidos tradicionales?

Yo creo que no, considero que fue un modo de responder a una demanda social significativa, dándoles esta figura, pero, como dije en una respuesta anterior, con umbrales suficientemente alto como para que no pululen de manera significativa. También se han convertido en un instrumentos a través del cual los políticos que no consiguen la nominación a través de sus institutos políticos recurran a esta figura a efectos de poder conseguir lo que en el partido les fue negado por la razón que sea. Eso también pone en entre dicho esta denominación de “independencia” en cuanto a estas candidaturas,  en el cual en el propio texto nosotros preferimos denominar como candidaturas abiertas, abiertas a quien logre conseguir los requisitos que establece la ley que por su puesto podrán ser más asequibles para personas que ya tienen una trayectoria política y una serie de capitales políticos que no poseen las personas que no han participado nunca en la política profesional.

  1. ¿Cuáles podrían ser algunas características o escenarios en la que los candidatos independientes puedan ampliar sus oportunidades de competir de forma equilibrada en contra de los aspirantes partidarios?

Eso se ve muy complicado en la medida que: número uno, el sistema de partidos en México tiene una amplia institucionalización; y, número dos, considero que tiene mucho que ver con las reglas electorales. En la medida en que se sostenga este modelo de mayoría simple para los espacios de representación o para los ejecutivos en una porción, hablando de la representación, los ciudadanos van  a seguir decantando de algún modo su apoyo a los partidos políticos, puesto que poseen estructuras mucho más eficaces, pero sobretodo poseen muchos más recursos que los que puedan disponer los candidatos independientes que en ese sentido tienen una enorme asimetría en cuanto a la financiación para poder competir. Por lo que parten en un escenario muy desventajoso y en el cual podrían ser exitosos en la medida en que tengan mecenas significativos o importantes y que estén dispuestos a apoyar con recursos económicos estas aspiraciones y, aun así, no significa que puedan conseguir el éxito electoral. Lo que conlleva al éxito electoral en los casos en que esto ha sido posible, tanto a nivel de los estados como a nivel federal, tiene que ver mucho con la popularidad del reconocimiento público que puedan llegar a tener estos personajes que, a final de cuenta, insisto tiene que ver muchísimo con los capitales políticos de los que disponen frente a ciudadanos que nunca han participado en la política profesional.

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