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Venezuela 2017: un giro de “360 grados”

En una de sus más clásicas obras, La Dictadura (1921), el autor alemán Carl Schmitt realizaba una aguda distinción entre la dictadura comisaria y la soberana; así mientras la dictadura Comisaria era ejercida por un magistrado de la república, reino o imperio, pudiendo ser estos, un funcionario de nivel como por ejemplo un cónsul, militar exitoso o de reconocido ingenio, senador, príncipe, rey, presidente, premier, la dictadura Soberana en cambio era ejercida por una determinada cantidad de ciudadanos, que tratarían de fundar una nueva Nación, una nueva Constitución (completamente distinta a la anterior); en síntesis, ascenderá al poder una nueva cultura política que cambiará el sistema político en su totalidad.

El ejemplo de dictadura soberana más citado por Schmitt ha sido “La del proletariado”, impuesta por Lenin en los albores de la Revolución Bolchevique que derribara para siempre a la Rusia de los zares, y que luego se transformaría en el Estado Soviético. Esto daba la pauta de que, para el teórico alemán, la dictadura soberana era sinónimo en algún modo de un régimen político totalitario, tratándose de un escenario político que no toleraba ninguna oposición a sus designios, encarnado en la figura de un Leviatán burocrático – administrativo- ejecutivista gigantesco que se convierte en el gran censor y tutor de toda una comunidad.

En el caso romano en cambio la dictadura era aceptada solo por un tiempo predeterminado, al igual que en el caso de la dictadura que proponen teóricos contemporáneos como el propio Carl Schmitt, ya que esta última se propone como “pauta moderadora” para reordenar las instituciones y el escenario político, y luego entregar el gobierno a las autoridades constituidas y constitutivas legalmente para tal efecto.

Partiendo de la premisa de que se trata de un proceso no-lineal tanto en su desarrollo como en la propia evolución del régimen político de gobierno, hemos hecho distinción en otras oportunidades en el desarrollo del proceso político acontecido en la República Bolivariana de Venezuela desde 1999 a la actualidad de cuatro etapas principales; la Fundacional dictatorial entre 1999 y 2001, de Crisis entre 2002 y 2005, Autoritaria Electoral o Competitiva entre 2006 y 2015 y Autoritaria a secas desde el 2016 a la fecha presente.

El desconocimiento por parte del oficialismo del triunfo opositor en la Asamblea Legislativa a fines del 2015 y los sistemáticos intentos de bloqueo del funcionamiento de dicho cuerpo colegiado a partir del 2016 como así también de la realización del Referéndum Revocatorio y nuevas elecciones regionales, el intento de apropiación de funciones correspondientes a la Asamblea Legislativa por parte del Poder Judicial y la convocatoria a una nueva asamblea constituyente durante el 2017 con el propósito de llevar a cabo una nueva reforma constitucional representan emblemáticas manifestaciones de la radicalización del gobierno venezolano.

Un largo ciclo, que se inicia con la instauración de una dictadura “comisaria”, atraviesa hoy una nueva etapa dictatorial que amenaza con la transformación no ya en un régimen provisional destinado a reordenar las instituciones y el escenario político, sino en una dictadura soberana.

El círculo se cierra entonces en la república de Venezuela con la transformación del régimen dictatorial comisario de Hugo Chávez Frías en la dictadura soberana de Nicolás Maduro.

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Santiago Leiras

Politólogo UBA. Doctor en América Latína Instituto Ortega y Gasset

3 Comments

  1. Emilio Saguir dice:

    ¡¡MUY BUENO!!!

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