Documento sin título

http://www.facebook.com/

 

[Venezuela] Radiografía del fraude constituyente de Maduro

El pasado domingo se celebró la elección a los representantes a la Asamblea Nacional Constituyente que, violando la constitución, convocó el Consejo Nacional Electoral por el mandato de Nicolás Maduro.

Este proceso comicial estuvo, desde su origen y hasta su consagración, viciado por una serie de irregularidades que lo convierten en un Frankenstein electoral sin igual.

Antes de entrar en un análisis técnico, hagamos un breve recorrido por el comportamiento electoral del chavismo en los últimos años. El 7 de octubre de 2012, el presidente Chávez obtuvo 8.191.132 votos, que representaba un 55.07% del total de sufragios.

En aquel momento, la inflación en Venezuela era de 20% (en 2016 fue de 550%), el barril de petróleo fluctuaba alrededor de los US$100 y prácticamente no había escasez. Además, el ambiente no estaba tan enrarecido y se mantenía aun un fino velo democrático propio de los autoritarismos competitivos.

Para las elecciones del 14 de abril de 2013, luego de la muerte de Chávez; Nicolás Maduro, candidato del chavismo, obtuvo 7.505.338 votos; es decir, casi 700 mil votos menos de los que había obtenido Chávez 6 meses antes; y ganó con el 50.61%.

En las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 (última elección celebrada en Venezuela con reglas mínimas); el oficialismo bajaría su caudal de votos a 5.622.844; y la oposición alcanzaría 7.726.066 voluntades, consiguiendo la mayoría calificada de dos tercios.

El día de ayer se realizó la elección a los constituyentes que avanzarán con el plan de modificar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en un acto comicial que está viciado desde su origen.

Luego de ver este descenso vertiginoso, que tiene como correlato la profundización de la crisis política, económica y social en Venezuela; Tibisay Lucena anunció que participaron en la elección 8.089.329 venezolanos. Es decir, que aun con la grave crisis que afecta al país y sume en el hambre y la miseria a millones de venezolanos, la división del chavismo con la presencia cada vez más común de grupos que se autodenominan “chavistas disidentes”, que no apoyan a Maduro, los más de 140 asesinatos en estos meses de manifestaciones, los miles de heridos y detenidos, los civiles juzgados en tribunales militares, así como la cada vez más importante presión internacional; el caudal de votos del chavismo se habría incrementado a niveles parecidos a los del 2012, cuando gobernaba el presidente Chávez con las condiciones anteriormente descritas.

Radiografía del fraude

Tal como señalamos anteriormente, esta elección está signada por los vicios fraudulentos que pretendían ganar una elección siendo minoría.

En primer lugar, se convocó una Asamblea Nacional Constituyente sin el respaldo del pueblo, que según la Constitución es el portador del Poder Constituyente Originario, por lo que es él el que puede, a través de un referendo, convocar este proceso.

Por otro lado, se diseñó una ingeniería electoral que le permitiera ganar al oficialismo con el 30% de los votos. Para ello se recurrió, en primer lugar, a municipalizar el voto: cada uno de los municipios, independientemente de su concentración poblacional, elegía a un representante. Esto hacía que un elector del municipio Maroa (Amazonas) con 1.939 electores, eligiera un representante al igual que el municipio Baruta (Miranda) con 253.004 electores.

A parte del criterio de territorialidad, se recurrió a su corporativización del voto. Así pues, los electores que pertenecieran a ciertos sectores podrían tener dos votos (territorial y sectorial); mientras que el resto de venezolanos que no pertenecieran a alguno de los sectores que se tomaron en cuenta para las bases comiciales (casi 40% de los electores), solo tendrían derecho a un voto.

Está de más señalar que toda corporativización del sufragio es fraudulenta, viola los principios de universalidad del voto e igualdad de los ciudadanos ante la ley.

Falta de controles y auditorías

Según el Observatorio Electoral Venezolano, para la realización de un proceso como la Asamblea Nacional Constituyente, el Consejo Nacional Electoral estaba obligado a organizar 14 etapas previas distribuidas en 100 actividades. Esto partiendo del punto de que este evento comicial sería muy parecido a la elección de la Asamblea Nacional, por su naturaleza de cuerpo deliberativo.

El OEV señala que “en 2005, por ejemplo, el CNE fijó en cronograma 105 actividades para las parlamentarias (seis meses), 103 para las parlamentarias de 2010 (cinco meses y medio) y 100 para el mismo proceso en 2015 (cinco meses y medio). ¿Cómo justifica que para una elección más compleja estipuló apenas 32 actividades en dos meses?”

Algunas de las irregularidades del proceso:

  • Se anunció la fecha de la elección sin hacer la convocatoria formal, sin anunciar el cronograma y sin contar con la aprobación del Directorio del CNE.

  • Se omitió la etapa de campaña institucional para la divulgación de la información referente a la elección (duró 187 días en 2005, 165 días en 2010 y 168 días en 2015).

  • No se publicó el Registro Electoral preliminar (que permite hacer impugnaciones, consultas e incorporaciones) sino que se procedió a la publicación del Registro Electoral definitivo directamente.

  • Se crearon sub registros por la elección sectorial que no fueron auditados. No se permitió hacer impugnaciones, reparos o denuncias de incorporaciones indebidas. No se garantizaron acciones para evitar que una persona votara en más de un sector.

  • Aunque la fecha de postulaciones debe estar contemplada en el cronograma y conocerse cuando se haga la convocatoria, en este caso primero el CNE llamó a postularse y luego publicó los lapsos. También descartó los plazos para la recaudación de los recaudos y la presentación de alegatos.

  • Mientras que en las elecciones de 2015 se realizaron 21 auditorías de los recursos materiales y tecnológicos usados en la elección (transmitidas en vivo por el CNE); en este caso a penas se hicieron 6. Se eliminaron las auditorías a las huellas de los electores, al Sistema de Información al Elector, la transmisión de resultados, los subregistros sectoriales, entre otras.

Ilustración 1 Cuadro tomado del informe Auditorías del Sistema Electoral Venezolano, elaborado por el CNE (2010)
  • No se contempló en el cronograma el sorteo para la ubicación en la boleta tal como lo establece el artículo 70 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPRE)

  • No se estableció en el cronograma el lapso para acreditación de los testigos de los partidos, observadores nacionales o acompañantes internacionales.

  • Se vulneró la garantía al principio “un elector un voto” mediante la supresión de la tinta indeleble, la reducción a la mitad de las mesas electorales (de 40.691 en las elecciones de 2015 a 24.139) y sobre todo con la decisión de habilitar “centros electorales de contingencia”. El Sistema de Autentificación Integral (SAI) permite al elector activar la máquina con su huella dactilar; estando habilitado para votar en una máquina de un centro específico. En esta elección, permitiendo que el votante acudiera a un centro electoral distinto al que está registrado, se transgredió la personalización del voto, en función de lo establecido por los artículos 123 de la LOPRE y 311 del Reglamento General de la LOPRE respectivamente, que indican que “el derecho al sufragio se ejerce personalmente en la Mesa Electoral en la que el elector o la electora esté inscrito o inscrita según el Registro Electoral Definitivo.”

  • Con el uso del carnet de la patria se violentó el principio del secreto del voto. A través del código QR de este carnet, el elector se identifica y de esta manera, tal como dijo Maduro “podremos saber quiénes votaron en la Asamblea Nacional Constituyente, y así sabremos quienes cumplieron con la patria”. (27/07/17)

Esto es solo parte de la gran cantidad de irregularidades que han caracterizado esta fraudulenta elección constituyente, y que obliga a los venezolanos, tal como hizo gran parte de la comunidad internacional, a desconocer sus resultados:

Con este proceso cosntituyente, el chavismo ha creado un decálogo de cómo no deben ser una elecciones, partiendo de una ilegalidad de origen desde la convocatoria, municipalizando y corporativizando el voto, transgrediendo y omitiendo decenas de auditorías, irrespetando la universalidad del sufragio, el principio de “un elector un voto”; y coronando todo lo anterior con el anuncio de una cifra de participación que no se corresponde ni con la asistencia monitoreada ni con la terrible situación que atraviesa el país.

*Nota con información del Observatorio Electoral Venezolano y Súmate.

The following two tabs change content below.

Jesús Delgado

Internacionalista egresado de la UCV Analista político.

Aun no hay comentarios. Sé el primero.!

Deje un comentario

 

— required *

— required *